*Extraído de quemundo
Uno de cada 200 hombres vivos es descendiente del conquistador mongol Gengis Khan, conocido por fundar en el siglo XIII el mayor imperio de la Historia y también por sus ímpetus sexuales, según un estudio genético.El estudio, a cargo de investigadores del Reino Unido, Italia, China y Uzbekistán, recogió muestras del tejido de unos 2.000 hombres de Asia central para concluir que más de 16 millones en esa región del mundo (el 8% de la población masculina) tienen el mismo cromosoma Y que el líder mongol. El británico Chris Tyler-Smith, que presidió el estudio, dijo al semanario "The Observer" que "un historiador persa del siglo XIII afirmaba, un siglo después del nacimiento de Khan, que sus entusiastas hábitos de apareamiento habían creado un linaje de más de 20.000 individuos". Gengis Khan (1162-1227), considerado el "padre de los mongoles", lideró la expansión de los nómadas centroasiáticos por medio mundo y fundó el mayor imperio de la historia, lo que aprovechaba para quedarse con las mujeres más hermosas de las zonas conquistadas.
----------------------------------------------------------------------------------
Un tribunal ha condenado al Ejército argentino a indemnizar a un ex soldado, del que no ha trascendido el nombre, que se quedó calvo por la depresión que le causó el haber sido alistado en 1978 para una posible guerra contra Chile. La sentencia fija una indemnización de 45.000 pesos. El hombre, que ahora tiene 40, se quedó sin cabellera por el "profundo choque emocional" que le produjo ser enviado a un batallón que se alistaba en 1978 para una guerra inminente con Chile por el litigio de soberanía de islas en el canal de Beagle, cuando ambos países tenían regímenes militares La guerra se evitó en el último momento, gracias a una mediación del papa Juan Pablo II. El ex soldado ganó la querella contra el Ejército tras recibir primero "burlas despiadadas y humillantes" de sus compañeros y sufrir en estos años un derrumbe de su personalidad que le hizo perder el empleo y le impidió formar una familia, afirmó el tribunal. La sentencia destaca que, al quedar calvo, "el propio médico militar" le concedió a este hombre una ficencia del servicio militar hasta que le correspondiera la baja "para evitarle la burla de otros soldados".
----------------------------------------------------------------------------------
Entre Pinto y Valdemoro. O, para mayor exactitud, entre Ucrania y Rusia. Así vive Leonid Dobronógov, quien, a finales de los años setenta, cuando a nadie se le pasaba por la cabeza que la URSS se rompería un día en pedazos, compró una casa en la aldea de Avilo Uspenka, justo en el límite de la región rusa de Rostov del Don y la ucrania de Donetsk. En 1991, el año de las declaraciones de independencia de las 13 repúblicas soviéticas, su vivienda quedó partida en dos por la frontera internacional entre los dos grandes países eslavos. Los dos dormitorios, el gallinero, el pozo y el retrete quedaron en Ucrania. El salón, la cocina y el garaje, en Rusia, donde, además, este jubilado, que trabajó más de 30 años en los ferrocarriles, tiene un pequeño h uerto en el que cultiva patatas y verduras. Según se cuenta en un reportaje publicado en el diario Komsomolskaya Pravda, en alguna ocasión incluso le detuvieron los guardas fronterizos de camino al baño de su propia casa, que está en una cabañita de madera separada, lo que le obliga a llevar encima el pasaporte incluso para hacer aguas, menores o mayores. En teoría, pueden detenerle por cruce ilegal de frontera incluso cuando se levanta de noche a beber un vaso de agua en la cocina. Saca ventaja de la diferencia de precios entre los dos países: en Ucrania compra vodka, y en Rusia, pan, sal y azúcar. Sólo tiene un reloj, pero debería tener dos, ya que continuamente está cambiando de hora, ya que en Ucrania es una hora menos que en Rusia. Para colmo, Leonid no sabe con exactitud cuál es su nacionalidad. Su pasaporte lleva el escudo y las siglas de la Unión Soviética. Está escrito en dos lenguas. En el apartado nacio nalidad, las letras de URSS están tachadas, y un sello colocado encima pone Ucrania. Pero, además, nuestro hombre tiene otro papel, anexo del pasaporte, que dice que su poseedor es ciudadano ruso.