5.4.06

Eric Cantona visitó nuestro país



Si no fuera porque se siente realizado y más que consustanciado con lo que hace y disfruta, Eric Cantona podría quejarse de que la vida ha sido un poco injusta con él. Como futbolista fue fantástico, para muchos el mejor en la historia de una marca tan potente como la de Manchester United, donde brilló durante varios años y consiguió seis títulos; cuando hizo a un lado los botines, se le animó a la actuación cinematográfica y publicitaria, y a los 39 años -cumplirá 40 el 24 del próximo mes- mantiene vivos los resabios de jugador en el fútbol playa. Pero si a cualquiera con mínimos conocimientos del juego le mencionan su apellido, lo más probable es que antes que nada piense en aquella patada voladora que le arrojó a un hincha en 1995, cansado de los insultos que el hombre profería hacia su madre desde la tribuna de Crystal Palace.
Es que el hombre/jugador siempre tuvo un temperamento en ebullición. Lejos de las canchas desde hace diez años, sobre esa vieja hojarasca rebelde de este marsellés, cuyo legado en Manchester -y también su emblemática camiseta número 7- heredó David Beckham, quedó un carisma que le valió llamar la atención de Nike para su cruzada mediática por el buen juego. Justamente eso lo trajo a Buenos Aires, convocado por la empresa para grabar un spot.
Cantona, acompañado por su hermano Jean-Marie, de notable parecido fisonómico ahora que Eric dejó crecer su cabello y su barba, disfrutó anteayer de un domingo en la "Bombonega", como dice en su español muy afrancesado, igual que su inglés. "Desde que dejé de jugar no fui a ver mucho fútbol; prefiero elegir bien lo que veré. Esta vez elegí ir a la Bombonera, y eso me hizo vivir algo muy especial. Fue fantástico. La pasión que hay aquí alrededor del juego es algo que se siente".
* Un grosso Eric, un verdadero idolo. Lo recuerdo en mi infancia por los juegos FIFA y los pocos partidos de la liga inglesa que llegue a verlo. El impuso ese estilo de usar la solapa levantada en la camiseta mientras jugaba, un rebelde y un guerrero dentro del campo de juego. Al verlo, uno se de cuenta cuanto se extrañan a estos jugadores hoy en dia, un tipo que juega y que pone todo en la cancha, aunque simplemente sea un partido entre amigos. Que ironia de mierda en esta vida, que David Beckham haya heredado su mitico nº7, ¿no?

1 comentario:

bruno dijo...

La vida no es irónica, como señalaste, sino es hija de puta. Beckham heredando el legado del grandísimo Eric Cantona?... te das cuenta que es hija de puta.